En mayo del 2001, una caravana de 150 coches fúnebres de todo el país recorrió la ciudad durante tres horas para denunciar el monopolio funerario de Emorvisa entre coronas, ataúdes y rosas marchitas
En 1991, problemas legales y retrasos llevaron al Ayuntamiento a iniciar un 17 de diciembre la instalación del tradicional alumbrado. Los comerciantes, atónitos, estaban dispuestos a pagarlo de su bolsillo
Patrimonio desautorizó en septiembre de 1990 el derribo del histórico edificio que acabaría siendo el museo Marco. El arquitecto catalán tenía el encargo del alcalde Soto de realizar «algo» en ese espacio