Tras un minucioso registro de su equipaje, en el que no encontraron nada ilegal, se le practicó un cacheo corporal que concluyó con el hallazgo de la droga.
Guilló tiene 22 años y cursa estudios universitarios para convertirse en profesora de Educación Física, practica voleibol profesional y hasta hace pocos años solo soñaba con ser deportista.