Cuenta su actual propietario, Carlos Suárez, que la parroquia de habituales va considerablemente en aumento y ese fue uno de los motivos de esta apertura
Desde el Xacobeo del 2010, multitud de viviendas condenadas a quedar abandonadas en el tramo de Arzúa a Santiago han recuperado vida en forma de negocios orientados al peregrino