En respetuosa procesión, el Sarria pasa ante el magnífico monasterio de la villa, como un río de agua bendita. El paisaje nemoroso donde se enclava el cenobio invita a un benedictino silencio.
Inés Rey da por zanjado el «malentendido» de Patrimonio, que señala un fallo de comunicación del ayuntamiento sobre una actuación en una zona de su incumbencia