John Tyner, el pasajero que se negó a pasar por uno de ellos, se ha convertido en el ídolo de los que piden sabotear los aparatos durante las vacaciones de Acción de Gracias.
La adquisición de «sex.com» no ha estado ausente de polémica, ya que en marzo pasado su subasta fue suspendida por la intermediación de los acreedores de su hasta ahora dueño, Escom.