En su etapa más efímera en la élite, víctima del desgaste y el cansancio, formó una de las mejores defensas, conquistó canchas de prestigio e hizo sufrir a todos los gigantes
Su derrota en Cartagena y el empate del Noia ante el Inter condenan a los mariñanos tras un año lleno de adversidades en el que solo entraron a los puestos de descenso en la jornada final