En junio de 1912, de las 2.549 cigarreras, la más veterana tenía 86 años y llevaba 75 haciendo pitillos con hojas que, en su mayor parte, procedían de «Yanquilandia», según decía el director en un recorrido por las instalaciones
A punto de cumplir 75 años representa la elegancia personificada. Fina estampa, seducción absoluta. De su voz y sus manos surgió ese trópico utópico al que musicalmente nadie ha aportado tanta belleza.