La prudencia es la mejor consejera para afrontar el segundo paso de Jake Bugg. Ni se trata del artista superlativo que algunos quieren ver, ni tampoco de un «hype» hueco más allá de los titulares ru¡imbombantes. En su nuevo disco hay nervio, respetuosas miradas atrás y un puñado de buenos temas. Nada más, pero tampoco nada menos
JAVIER BECERRA