Los ciudadanos a bordo de aquel vuelo asaltaron la cabina del piloto donde se habían encerrado los secuestradores para evitar que el avión se estrellara en el Capitolio, en Washington.
El mandatario se ha visto abocado a lidiar con uno de los panoramas políticos más divididos de la historia del país, que llevaron a Estados Unidos incluso al borde de un nuevo abismo económico