En la parroquia aresana de Cervás se encuentra uno de los más hermosos monasterios gallegos: un lugar en el que, desde lo alto de un capitel, San Francisco les predica a las aves, y cuyas pinturas murales rememoran la Pasión de Cristo
Manuel, de 84 años y con EPOC, durmió incorporado, con los inhaladores de rescate a mano y su hija velando por si había que salir pitando desde Oza-Cesuras al Chuac