Una exposición en el Museo del «Ara Pacis» de Roma desvela la faceta más cotidiana y espontánea de los años en los que la célebre actriz vivió en Roma.
Los apátridas no son ciudadanos de ningún país, lo que acarrea dramas humanos, ya que las personas en esta situación carecen en la mayoría de los casos de derechos básicos, como la vivienda, la educación, la sanidad o el acceso al trabajo.