La menor preocupación sobre la economía y los bajos sueldos reducen la tasa de ahorro de los hogares a niveles precrisis; el mayor gasto privado permite sostener el ritmo de crecimiento
La factura de los gastos básicos como la luz, el butano, la gasolina o el teléfono, sigue creciendo, pero no los salarios, pese al nuevo discurso oficial de que ya es el momento de que suban también