Escapó de las vacas xalleiras a Francia, fue taxista en Australia y electricista en Nueva Zelanda, pero donde de verdad disfruta es dando de comer en el Don Quijote
La selección neozelandesa de rugbi, se lleva el galardón por su valor icónico, sus extraordinarios éxitos deportivos y por su ejemplo de solidaridad, deportividad e integración racial y cultural