Los tres cabecillas de la organización gestionaban la compra de la droga y de los coches para distribuirla; también pagaban por habitáculos en los turismos que se abrían mediante códigos consistentes en introducir la llave en el contacto, bajar uno de los parasoles delanteros e insertar una tarjeta en una cavidad creada bajo el aire acondicionado
Un estudio recopila el paso de las organizaciones terroristas gallegas por la ciudad, desde su germen en movimiento juveniles hasta su salto a la lucha armada con atentados mortales