Los acusados, que emplearon un artilugio artesanal, llegaron a disparar contra un coche de la Guardia Civil que circulaba por la autopista a 120 kilómetros por hora
La víctima «ha dejado de ir a la playa de Lourido, ha cambiado la ruta que hacía en coche para ir a trabajar, ha dejado de ir a la cafetería que solía frecuentar, ha comenzado a cerrar la puerta de su coche, que antes dejaba abierto aparcado en su finca...»