NO ESTÁ EN JAPÓN, sino en Galicia. Un espectáculo de ciruelos, cerezos y cercis tiñe de rosas, púrpuras, blancos y malvas una finca de Rois. Entramos en este pequeño museo al aire libre para disfrutar del Sakura sin tener que desplazarnos a Asia o al extremeño Valle del Jerte. Todo nació como un tributo a los frutales orientales. Hoy hace las delicias de los afortunados que lo visitan.
MILI MÉNDEZ