El héroe en la lucha contra el apartheid era mucho más que eso. No era un político común, incitaba a todos a ser mejores personas o, para ser más exacto a reconocer las virtudes de la reconciliación
Evitó el rencor derivado de haber pasado 27 años en prisión, consiguió calmar a las masas y pacificar los gritos de venganza en un país demasiado marcado por los estigmas del apartheid. No era un político común, era un hombre con un alma grande y sabia