La compra se cerró por el precio de salida fijado para la tabla, 12.000 euros, en una operación que tenía por fin salvaguardar una obra de interés artístico datada en el año 1490.
El desabastecimiento de piezas y componentes electrónicos japoneses es ya una realidad que ha encendido las alarmas en la automoción europea y estadounidense.