Los alcaldes de Pontevedra y Pontecaldelas mostraron su indignación por la decisión del Ayuntamiento de Poio de realojar a las familias en sus municipios sin ser informados.
Más de ochenta colectivos integrados en la plataforma «Galicia no se vende» denunciaron que que Galicia se está transformando en un «desierto de monocultivos forestales, hormigón y polución».