El centro de control de Atocha sabía en qué tramo de la vía estaba el Alvia, pero no lo tenía localizado con total precisión. El sistema LZB de este tipo de tren no lo permite. Esto es lo que ve Atocha: diferentes tramos. Sabe si el tren ha superado un punto y si ha llegado al siguiente, pero entre las balizas hay varios kilómetros de distancia.
El dueño de la compañía lucense Serfuja ayudó en el 2013 a gestionar los cuerpos de los 80 fallecidos y a ejercer de intermediarios entre las familias y la Administración. «Nestas catástrofes, sempre hai corpos que resultan moi difíciles de identificar», sostiene
AcerlorMittal, la empresa que suministró los raíles fabricados en su factoría de Gijón, ofrece toda su colaboración, aunque ayer aún no la habían contactado
La dificultad para conocer con precisión el drama en el Alvia, el desconcierto inicial y la voluntariosa respuesta de Adamuz marcaron las primeras horas de un desastre de nueve segundos que se cobró 45 vidas
Viajeros ilesos caminaron 800 metros en plena oscuridad hasta el tren Iryo para avisar de que su convoy también había descarrilado y causado muertos y heridos
El líder popular asegura que los días han pasado y, lejos de aclarar lo sucedido, «todo se ha vuelto más confuso y más contradictorio» y se ha generado «más preocupación»
El onubense Paco de la Corte es una de las víctimas que ha vuelto a nacer, y doblemente, ya que salió despedido de su asiento del Alvia tras el accidente y cuando volvió a su sitio estaba «empotrado» en el delantero