El recorrido, de apenas 2,3 kilómetros, condiciona el plazo de la alta velocidad, pues hay riesgo de rescisión de contrato y los viaductos que aún no se empezaron necesitan dos años de obras
El tren de alta velocidad es ya el líder en el transporte colectivo en las rutas en las que convive con el avión, lo que obligará a la reconversión del sector, reticente a especializarse en tráficos y destinos