Después del referendo ilegal del 2017 y de la provocación al Estado, aprobando leyes llamadas de desconexión y la declaración de independencia, ninguno de los cabecillas está en primera línea
La marcha esta semana de Luis Garicano, el jefe de filas en Bruselas, deja a los liberales sin uno de sus últimos rostros reconocibles y refleja la descomposición del partido.