Imagínense estar en pleno aterrizaje y que se cruce en su camino un objeto volador inesperado. Ocurrió en el aeropuerto de Santiago. No era un Ovni sino un dron.
«Tenemos que sentarnos con Airbnb y Booking para que la oferta de sus portales cumpla la legislación», dice el presidente del Clúster Turismo de Galicia