«Si te veo con alguien le voy a pegar o a matar» o «vas a saber quien soy, vas a conocer a un hijoputa de verdad» son algunos de los mensajes aportados como prueba por la víctima. «El corrector mandaba palabras que no quería escribir», se defendió el acusado, vecino de Ribadumia
La Audiencia considera probadas las acusaciones de agresión sexual, maltrato habitual, amenazas, violencia de género y vejaciones injustas contra la víctima