La mujer tuvo que cambiar de habitación y poner un cerrojo para evitar los asaltos de su marido, que pretendía mantener relaciones sexuales a todas horas, incluso delante de sus hijos y con ella enferma
Un testigo y amigo de la víctima ha ratificado ante la jueza que «de manera clara y rotunda ella niega haber sido agredida sexualmente por los investigados». Le reconoció que la denuncia obedecía «a la necesidad de solucionar sus problemas de residencia en España»
El hostelero vigués alegó que él no era profesor ni entrenador de las víctimas pero el tribunal replica que montó un gran despliegue de medios para sobornar a menores maleables y exigirles una contraprestación sexual