El acusado, de 81 años, le compró unos helados a las dos hermanas como cebo para aprovecharse de ellas, que tenían 11 y 9 años en el momento de los hechos
«Justo antes de cenar, Álex nos pidió despedirse de unos amiguitos y le dejamos salir al parque con la hija de la otra pareja», recuerda emocionado en la vista la última vez que vio con vida a su hijo
«Solo recuerdo que le tapé la boca y que para cuando me di cuenta cogí a Álex para pedir ayuda o llevarlo a urgencias», ha alegado en su defensa el acusado del crimen