El teléfono móvil de la joven madrileña desaparecida registró una breve conexión de datos de tres o cuatro segundos, en Taragoña el 22 de agosto a las 4 de la madrugada
Natural de Barbanza, de 30 a 40 años de edad, con antecedentes por agresión sexual, violencia machista o tráfico de drogas; así es el perfil que manejan los investigadores