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La baja inversión de Gijón en el Sporting de Orlegi, frente a la millonaria con Fernández y la de Oviedo

Dani Souto

SPORTING 1905

Montaje: Irarragorri, Martínez y Fernández
Montaje: Irarragorri, Martínez y Fernández

Diferencias en los modelos de financiación

11 mar 2026 . Actualizado a las 23:27 h.

El debate sobre los modelos de financiación en clave rojiblanca vuelve a escena tras el reciente cruce de reproches entre el Ayuntamiento de Gijón y el Real Sporting por el mantenimiento de El Molinón. En ese contexto, el club gijonés reivindica su inversión directa en infraestructuras propias y municipales frente a otros modelos donde el apoyo institucional -ya sea mediante patrocinios, cesión de instalaciones o proyectos urbanísticos- tiene un peso mayor que en la SAD sportinguista.

Uno de los ejemplos más claros es la inversión realizada en la Escuela de Fútbol de Mareo. El Sporting firmó en 2022 un nuevo contrato de arrendamiento con el Ayuntamiento de Gijón por 20 años y un canon total de 2 millones de euros, equivalente a 100.000 euros anuales más IVA por el uso de la ciudad deportiva municipal. El acuerdo incluyó además el compromiso del club de realizar más de 3 millones de euros en inversiones en las instalaciones, que seguirán siendo propiedad del consistorio cuando finalice la concesión.

A estas cantidades se suman las inversiones recientes en el complejo impulsadas con fondos del proyecto LaLiga Impulso ligado al acuerdo con CVC, que han permitido modernizar campos, edificios y equipamientos de la escuela de fútbol. Mareo es la base de toda la estructura deportiva del club y ocupa más de 110.000 metros cuadrados, donde se concentran los equipos de cantera y el primer equipo y al que se ha destinado en su reforma, según reporta el club, un total de 17 millones de euros, incluidas en esta cantidad algunas mejoras en El Molinón.

Mismamente, en el estadio municipal gijonés, el Sporting puso de relevancia la pasada semana el gasto de 11 millones de euros desde 2018 en diferentes cuestiones que atañen al mantenimiento y mejoras del estadio en diferentes áreas y espacios. Por el uso de El Molinón, eso sí, el Sporting paga un alquiler simbólico de un euro.

El debate sobre el uso de recursos públicos contrasta con la situación del vecino y máximo rival, el Real Oviedo, que sirve como ejemplo más próximo. Su modelo incluye una mayor presencia de financiación institucional directa. Desde 2019, el Ayuntamiento de Oviedo ha aprobado distintos convenios de patrocinio con el club que suman 3,8 millones de euros, a cambio de promoción turística y visibilidad institucional en la camiseta y otros soportes publicitarios del equipo. Ese modelo convive además con el uso del estadio municipal Carlos Tartiere, propiedad del Ayuntamiento.

En paralelo, el Real Oviedo está en pleno proceso de impulsar el mayor proyecto de infraestructuras de su historia reciente: la construcción de una nueva ciudad deportiva en el concejo de Siero. El plan contempla unas 17 hectáreas de superficie (alrededor de 175.000 metros cuadrados) y una inversión estimada de 50 millones de euros para levantar un complejo de entrenamiento con varios campos y edificios deportivos.

Antes de trasladar el proyecto a Siero, el club exploró diferentes ubicaciones dentro del propio municipio de Oviedo. Entre ellas figuraba el entorno del complejo municipal de El Asturcón. Según explicó Alfredo Canteli, alcalde de la ciudad ovetense, el Real Oviedo llegó a plantear una propuesta que incluía una aportación municipal de 600.000 euros anuales durante 25 años, además de una concesión de larga duración sobre terrenos municipales. El consistorio consideró «inasumibles» esas condiciones, lo que terminó por descartar esa opción y favoreció el traslado del proyecto al concejo vecino. En su caso, los carbayones no pagan alquiler de El Requexón como propietarios de las instalaciones, si bien sí tendrían que asumir actualmente el pago de suministros -al estar en Primera División- y parte del mantenimiento del Carlos Tartiere, algo que actualmente está generando más tensiones entre el club y el Ayuntamiento.

Una política de financiación que en Gijón sí estaba más arraigada en etapas anteriores. Por ejemplo, con la familia Fernández al frente del club, el último convenio de patrocinio institucional entre el Ayuntamiento de Gijón y el Sporting, firmado en 2013, supuso 1,75 millones de euros en cuatro años (2014-2017), con aportaciones anuales de entre 400.000 y 450.000 euros, ampliables en caso de ascenso a Primera División. Además, como joya de la corona, también se encuentra la compra de Mareo por parte del consistorio a cambio de 12 millones de euros en 2001.

Lo más 'próximo' en la actualidad, con la gestión del Grupo Orlegi y Grupo Pachuca en los dos clubes asturianos, encontramos patrocinios institucionales vinculados a la propiedad. El Sporting firmó en 2023 un acuerdo de promoción turística con el estado mexicano de Jalisco, que abonó 150.000 dólares para publicitar la marca «Jalisco es México» en la equipación, el estadio y distintos soportes del club. En el caso del Real Oviedo, su vinculación con el Grupo Pachuca también ha facilitado acuerdos similares, como el patrocinio turístico con el estado de Guanajuato, valorado en torno a 400.000 euros. Algo que generó controversia y que fue judicializado tras la denuncia presentada por el Málaga al considerar que se habían utilizado datos incorrectos en el dossier comercial del acuerdo.

El caso asturiano se inscribe dentro de un panorama más amplio en el fútbol español, donde numerosos clubes mantienen relaciones económicas directas con administraciones públicas. Uno de los ejemplos más claros es el de la AD Ceuta, cuyo principal patrocinador es la propia Ciudad Autónoma. En 2024 el gobierno local aprobó una subvención de 3,9 millones de euros al club para financiar su actividad deportiva, mientras que en los presupuestos posteriores la ayuda ha llegado a situarse en torno a 5 millones anuales. Si se suman distintas partidas públicas aprobadas en los presupuestos municipales, la financiación institucional vinculada al club ha alcanzado hasta 11,5 millones de euros en un solo ejercicio, una cifra superior al presupuesto total con el que competían esa temporada varios clubes de Segunda División.

Otro caso significativo es el del CD Tenerife, que mantiene acuerdos de patrocinio turístico con el Cabildo insular. En uno de los programas institucionales recientes, el organismo insular destinó 17,7 millones de euros en patrocinios deportivos, de los que 6,38 millones correspondían al Tenerife y al CB Canarias durante un periodo de tres años a cambio de la promoción de la isla en la camiseta y otros soportes del club. También existen acuerdos similares en el fútbol profesional peninsular. La Diputación de Cádiz, por ejemplo, aprobó un contrato de patrocinio turístico con el Cádiz CF por más de 4,3 millones de euros entre 2025 y 2029, con pagos anuales que superan el millón de euros en algunos ejercicios.

Ejemplos muy diferentes a los del Sporting actualmente, que no recibe aportaciones municipales directas, y que ilustran un modelo extendido en el fútbol español en el que las administraciones públicas utilizan el deporte profesional como herramienta de promoción territorial o turística. La intensidad de ese apoyo varía en cada caso: desde subvenciones directas que cubren parte del presupuesto de los clubes hasta patrocinios institucionales o inversiones públicas en estadios e instalaciones deportivas. En ese contexto, el debate sobre la financiación pública del fútbol suele centrarse en el equilibrio entre inversión privada y apoyo institucional. Algunos clubes financian directamente la modernización de sus infraestructuras, mientras que otros combinan capital privado con convenios públicos o proyectos urbanísticos impulsados por administraciones locales.