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Javier Fernández
Javier Fernández www.realsporting.com

El descenso empezó en el momento que decidieron cambiar el proyecto

29 abr 2017 . Actualizado a las 15:59 h.

No hace falta subir mucho para tener vértigo: es una sensación de mareo,- de miedo-, algo irreal, como la antesala de una caída. Yo sé lo que es padecer vez mal de altura: la primera vez fue en la Torre Eiffel, a más de 300 metros del suelo y siendo menor de edad. Y sé lo que es eso. La gestión del Club parece tener el mismo problema que sufrí cuando visualicé el horizonte de París: miedo, vértigo. El Sporting se agarró a los milagros pensando que en realidad eran un absoluto éxito. Se olvidaron incluso que la historia empezó con una sanción y un conato, muy real, de desaparición. Ahí se gestionó el primer error: en la creencia de seguir haciendo las cosas de la misma forma. Se habló incluso de crecimiento sin retorno.

La sensación de vértigo, y mareo, es mayor a medida que aumenta el desasosiego. La segunda vez que sufrí mal de altura fue en una vieja Noria de la Semana Negra. Me impactaba mucho: su perfecta quietud,- parecía el ojo de toda la ciudad-, su aspecto viejo, enorme, en armonía, y sus movimientos suaves pero completos. Era incapaz de adentrarme en ella. Una vez, envalentonado por un ego que no me corresponde, asumí el reto: me subí a la vieja, y perfecta, dimensión de la Noria y ascendimos a los cielos. Ahí me di cuenta que eso no era para mí: tenía demasiado miedo a las alturas.

El Sporting desde hace demasiado tiempo tiene mal de alturas: miedo a crecer. Es más cómodo, y más seguro, instalarse en el asfalto, y renunciar a volar. Aunque algunos siguen comprando tickets en la Noria.