(Presentación del escenario: Estoy de cara a la pared del fondo de una cueva muy profunda, encadenado por los tobillos y las muñecas, y dos tribunales de justicia me citan telepáticamente como testigo, lo que implica no mentir).
«Yo, en posesión de las suficientes facultades mentales y espirituales exigidas para el caso Número 666, declaro bajo jurado juramento ante las Sagradas Escrituras que Víctor de Aldama, devoto de Teresa de Calcuta e incansable luchador contra la contaminación de los hidrocarburos, ha dicho la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, en esta sala (del Tribunal Supremo) que lo juzga, verdad avalada por pruebas irrefutables, que aún no ha materializado pero que están bajando ya de la "nube", acerca de la implicación de Pedro Sánchez en las millonarias "mordidas" de José Luis Ábalos y Koldo García. Es más, no solo estaba al tanto de tantos delitos, sino que era, junto a su Gobierno y el PSOE, de arriba abajo, el primer beneficiario de la corrupta trama criminal que se extendió en el tiempo y en el espacio. En este sentido, Miguel Tellado siempre tuvo razón cuando afirmaba que estábamos ante el “Gobierno más podrido de la democracia”, porque lo decía, sin duda, con conocimiento de causa y por su manifiesta clarividencia en todos y cada uno de los asuntos que aborda en sus comparecencias públicas. Tales (no de Mileto; de Ferraz, 70) delitos, demoledoramente demostrados y a punto de caer del nimbostrato, precisamente por la condición de su máximo capo, nada más y nada menos que la segunda autoridad del Estado, deberían impulsar, si se me permite el atrevimiento, al muy imparcial presidente de este tribunal que juzga el caso Número 666 a pedir el suplicatorio al Congreso de los Diputados para juzgarlo y, de ser encontrado culpable, que será un mero trámite burocrático, condenarlo al más alto castigo fijada por el Código Penal para esta canallada que, si bien no es de lesa humanidad, lo es de lesa patria».
«Asimismo, yo, que sigo poseyendo las suficientes facultades mentales y espirituales, gracias a Dios, exigidas para el segundo de los casos que se está juzgando en Madrid, el Número 666 Bis, declaro bajo jurado juramento ante las mismas Escrituras que Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, los tres con una memoria descomunal, registrador de la propiedad el primero y abogadas del Estados las segundas, no han cometido perjurio cuando manifestaron ante el tribunal (presidido por una magistrada de una imparcialidad tal que los responsables de la Facultad de Derecho de Harvard, Boston, están sopesando dedicarle un seminario) no recordar o constar o saber hechos tan lejanos. En cambio, el inspector jefe que investigó la Gürtel, Manuel Morocho, no parece que esté en sus cabales cuando dijo, y en dos sesiones consecutivas, en la Audiencia Nacional que la operación Kitchen fue ilegal, pues ningún juez ordenó investigar a Bárcenas, el ex tesorero (no me acojo al dictamen de la RAE de escribir "extesorero" por lo absurdo que resulta, por ejemplo, escribir "exxenófobo") del PP que implicó, y esto tampoco suena a verdad verdadera, a Rajoy, Cospedal y Arenas en la financiación ilegal del partido y de sus máximos dirigentes (abultados sobres, sobres abultados). Y hago constar sin titubear que el poli no recibió ninguna presión para borrar de la investigación los apellidos Rajoy y Cospedal, porque no constaban en los papeles del traidor que manejaba los tesoros. Tal parece que Bárcenas actúa por rencor y venganza. Además, Rajoy dejó bien claro ante sus señorías que no tenía apenas relación con él, pese a ser el que manejaba las cuentas en Génova, 13, pues él, Rajoy, de dineros no se ocupaba ni directa ni indirectamente. O sea, más honradez no parece caber, porque si bien P. Sánchez es Pedro Sánchez, M. Rajoy no es Mariano Rajoy, y a saber quién es el impostor o ha sido, en el supuesto de que haya muerto e incinerado, o bien enterrado a ritmo de mazurca a la gallega, aunque no para dos muertos, como imaginó Camilo José Cela, sino para uno, que debió de ser muy principal».
«En conclusión, señorías del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional, sin apartar la vista de la cavernícola pared donde la luz que tengo a mis espaldas me proporciona sombras espectrales, esto es, irreales, falsas, que solo pueden ser consideradas como manifestaciones de brujería, medité con la paciencia de un buda lo siguiente: La Gürtel, la Kitchen, los Papeles de Bárcenas, la Caja B, la C, la X, la Tesla, el cura, el chófer y todos los montajes que los pérfidos “guerracivilistas” (Ayuso), con la colaboración de algún que otro magistrado comunista infiltrado en el Poder Judicial, es "pecata minuta" en comparación con la siniestra "Cosa Nostra" montada por Pedro Sánchez, también conocido como el "Perro" y el "Hijoputa" (por algo será, ¿no?), que acabará condenado a 24 años de cárcel, como su esposa, la Begoña que agredió al bueno de Vito Corleone, perdón, Quiles, que he vuelto a ver por enésima vez El Padrino de Ford Coppola y algunas conexiones sinápticas se me debieron de haber fundido. Y hablando de la segunda dama, mi reconocimiento al juez Juan Carlos Peinado, que ha hecho una investigación larga, profunda e impecable, merecedora de un honor, como mínimo del glorioso "cum lauden"».
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