La tragedia del pan de molde

OPINIÓN

Rebanadas de pan de molde integral
Rebanadas de pan de molde integral

27 abr 2026 . Actualizado a las 08:28 h.

Recuerdo una leyenda del mundo del márketing que contaba que la dirección de una firma de cosmética convocó a los publicistas para lanzar una campaña que incrementase las ventas de sus dentífricos. En la reunión, un joven auxiliar de laboratorio levantó la mano para hacer una propuesta: aumentar el grosor de la boca del tubo para que saliera más pasta. Ante el pasmo de los asistentes aquello se llevó a cabo aumentando el consumo de manera espectacular.

Ahora estamos recorriendo el camino de vuelta, y el mejor ejemplo es el pan de molde. Yo —y esta es una confesión doméstica íntima e innecesaria— desayuno un café con leche y una tostada con mermelada de naranja. Sin mantequilla, que tiene colesterol. A veces, para hacerme el moderno, cambio la mermelada por un aguacate blando, que extiendo sobre la tostada como si fuera un paté.

El caso es que desde la última crisis económica —ya saben, la que elevó el litro de aceite a los 7 u 8 euros— los fabricantes de pan de molde nos hicieron la jugarreta de la pasta de dientes a la inversa: encogieron el tamaño de las rebanadas casi a la mitad. Y esto está teniendo unas consecuencias imprevisibles y peligrosas.

Yo ahora tras el desayuno me quedo con hambre. «Pues, tómese otra», me dirán ustedes. Pero no es lo mismo una que dos. Eso es cruzar una línea roja que volverá mi vida en un mundo de libertinaje y perdición. En un mundo en el que el hombre se deja llevar por las más bajas pasiones. Y los de Oroweat mirando hacia otro lado.