Hace unos días, la ONU Mujeres, la organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, presentó un nuevo informe que revela el enorme coste que ha tenido la guerra en la Franja de Gaza para el sexo femenino, incluidas niñas. Los datos son demoledores. Entre octubre del 2023 y diciembre del 2025, más de 38.000 murieron como resultado de los bombardeos aéreos israelíes y las operaciones militares terrestres. Esto representa un promedio de 47 mujeres y niñas asesinadas cada día en suelo gazatí. Además, cerca de 11.000 han sufrido heridas graves, mutilaciones y sobreviven con discapacidades de por vida. Parece —permítanme la ironía— que el feminismo no está entre los escasos valores del señor Netanyahu y sus mortíferas bombas. Estas dolorosas cifras son intolerables. Uno se avergüenza al escribirlas.
Detrás de estos fríos y terribles datos hay personas con nombre propio. Una de ellas es Nesma Abu Shaira, una joven ilustradora gazatí con la que tuve la suerte de trabajar en el año 2022. Ella se ocupó de ilustrar, cuando los cortes de electricidad se lo permitían, un cuaderno pensado para enseñar en las escuelas de Palestina la importancia de proteger y conservar su pasado más antiguo, sus raíces. De sus manos creativas nacieron muchos personajes. Entre ellos están Fátima y Mahmud, dos arqueólogos palestinos que explican a los escolares algo peligrosísimo: qué es la arqueología.
Al poco de empezar la guerra en Gaza, el 29 de octubre del 2023, le envié un correo electrónico para interesarme por su situación y la de los suyos. No me respondió. Tampoco lo hizo a un segundo mensaje. No quise insistir y pensé, aferrándome a una mínima esperanza, que su silencio fuera debido a un problema de conexión a la red. Sorpresivamente, la respuesta me llegó dos años y medio después. El pasado 10 de marzo su marido me comunicó que Nesma había fallecido en un bombardeo cinco días antes de recibir mi mensaje. Quedé abatido por la terrible e inesperada noticia. Nunca podré entender su pérdida y la amenaza que representaban sus dibujos. En uno de ellos, aparece un grupo de niñas y niños palestinos con libros entre sus manos acompañado de un texto en árabe que pone: «Leer te hará crecer». Nesma: ya no volverás a dibujar, pero te prometo que jamás dejaré de leer y de denunciar injusticias como tu muerte.
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