Libertad para el doctor Hussam Abu Safiya

OPINIÓN

El doctor Hussam Abu Safiya, actualmente recluido en la prisión de Ofer
El doctor Hussam Abu Safiya, actualmente recluido en la prisión de Ofer @amnesty

28 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El mundo empieza a pasar a otros asuntos mientras el sufrimiento indecible de los palestinos continúa. Volvemos a asumir como parte del paisaje que la población civil palestina pueda ser víctima del despojo, la violencia y el sojuzgamiento continuo, de la ocupación y del apartheid. Ejemplo de la maquinaria israelí de opresión es la persistencia de detenciones, aún por millares, bajo la consideración de «combatientes ilegítimos», a los que priva de cualquier garantía propia del Derecho Internacional Humanitario aplicable a las situaciones de conflicto; o en detención administrativa durante meses, sin cargos ni juicio, y bajo condiciones inhumanas. Como ha denunciado la ONG israelí B’Tselem en su valiente informe titulado «Bienvenidos al Infierno» (agosto de 2024), su país mantiene un sistema de centros donde los internos de Gaza y de Cisjordania, muchos de ellos detenidos arbitrariamente, son sometidos a tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes, denegación de asistencia médica y alimentación insuficiente, con secuelas terribles. Como extremo de las consecuencias del tratamiento de los presos palestinos, se encuentra que, desde el 7 de octubre de 2023, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas computa 53 muertes bajo custodia; y otras fuentes, como la Sociedad de Presos Palestinos, actualizan el dato hasta la cifra de 80 personas. De ese sistema de terror destaca Sde Teiman, en el desierto del Néguev, que es la aportación israelí al historial del oprobio contemporáneo de los centros de torturas (de Abu Ghraib a Evin, de Guantánamo a Sednaya, de Bagram la Cárcel Negra de El Aaiún) donde se reduce la condición del hombre a la situación más miserable, entre palizas, violaciones, descargas eléctricas y terror sistemático, bajo el manto de la impunidad. Actuación atroz que se desarrolla con una creciente desvergüenza y abierta justificación, pues por primera vez en décadas algunos dirigentes (y, peor aún, parte de sus apoyos populares) defienden sin tapujos la tortura y los malos tratos o frivolizan con ellos, dando pábulo a su extensión y celebrando la brutalidad y el crimen sin excepción que representan.

Por Sde Teiman y por la prisión de Ofer, también conocida por las violaciones de los derechos humanos que en ella se cometen, ha pasado el pediatra Hussam Abu Safiya, al que se mantiene actualmente recluido en la última. No se han presentado contra él cargos, pero lleva detenido desde el 27 de diciembre de 2024, estando las primeras semanas en situación de desaparición forzada, sin que se revelase ninguna información sobre su paradero a su familia ni a las entidades que se interesaron por su situación, como Amnistía Internacional. Desde aquella imagen suya entre las ruinas del hospital Kamal Adwan, en el Norte de Gaza (que mantuvo activo durante meses en la situación más difícil), entregándose a las fuerzas armadas israelíes tras la final destrucción del centro, hasta que finalmente volvió a aparecer para la primera de las sucesivas prórrogas de su detención administrativa (la última, el 16 de octubre de 2025), hemos visto su situación física tremendamente desmejorada, sin atención médica para sus padecimientos cardiovasculares, con una gran delgadez y muy demacrado. Sus abogados han denunciado que ha padecido agresiones repetidas, palizas, periodos de aislamiento prolongados, sometimiento a posturas forzadas durante horas, reclusión en celdas subterráneas y sin luz, y una continua tortura psicológica.

Abu Safiya es el Bernard Rieux de la dramática historia que ha vivido Gaza en estas semanas. Al igual que el personaje de Camus, representa la decencia y el cumplimiento del deber en el contexto más complicado. Dio la cara para atender a sus pacientes bajo el ataque directo al hospital, que consiguió reabrir en enero de 2024 para prestar, en lo posible, asistencia a las víctimas de la inmisericorde acción armada. Perdió a uno de sus hijos el 25 de octubre de 2024 en uno de esos ataques, pero fue capaz de seguir adelante en el ejercicio de su función. Dio a conocer al mundo cómo las fuerzas israelíes tomaban por objetivo un centro sanitario, denuncia que es lo que, a buen seguro. le ha valido la persecución y ensañamiento posterior. En las peores condiciones, mantuvo la dignidad profesional a riesgo de su propia vida y de su libertad, de la que finalmente se le privó injustamente. Ha terminado por representar la resistencia del personal sanitario en Gaza que, recordemos, fue tomado por objetivo militar, en un inequívoco crimen de guerra. Acción que, por formar parte de una acción planificada y deliberada, es considerada por entidad israelí Médicos por los Derechos Humanos como parte de una conducta genocida, que requiere la respuesta de la justicia internacional. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (informe de situación a 15 de octubre de 2025), 1700 profesionales sanitarios han muerto bajo el ataque israelí; 18 de los 36 hospitales y el 65% de los centros de atención primaria quedaron completamente inutilizados; y la escasez de material médico llegó a situaciones dantescas que apenas logramos imaginar. No sólo los trabajadores y centros del sistema de salud de Gaza fueron objetivo; también los de la Organización Mundial de la Salud, de la Cruz Roja o de Médicos sin Fronteras, uno de cuyos profesionales (el doctor Mohammed Obeid) se encuentra igualmente bajo detención arbitraria por Israel.

Conseguir la liberación de Abu Safiya y de todos los profesionales de la salud detenidos por ejercer su labor es un imperativo moral, y requisito indispensable para que, en cualquier situación de conflicto, se preserve el trabajo de quienes, entre tanto dolor y destrucción, luchan aún por salvar vidas y mantener la humanidad.