Carrión y las canciones de redención

OPINIÓN

El jugador del Real Oviedo, Santi Cazorla, antes de lanzar el penalti contra el Mirandés
El jugador del Real Oviedo, Santi Cazorla, antes de lanzar el penalti contra el Mirandés Héctor Herrería

17 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La mágica mañana del pasado 22 de junio escribí que la de Real Oviedo era la mejor historia del mundo. Lo sigo creyendo, me parece incontestable. Lo es porque tiene todos los componentes de las leyendas inmortales, porque es una historia de abnegación y héroes indomables, lo es porque es una fábula circular, el cuento que dibuja una circunferencia perfecta: el cuarto de siglo en el infierno, la víspera del centenario, el regreso del ídolo salvador, el retorno del viejo jugador como entrenador para la promesa del desquite. Todos la cumplieron.

Todos los que estuvimos aquella noche en el Tartiere no cambiaríamos un segundo de esos 120 minutos sagrados y nunca olvidaremos a ninguno de sus protagonistas, en la hierba o en el banquillo. La imagen de Cazorla a hombros de Cervero es, lo digo sin exagerar, una de las mejores instantáneas de la historia del fútbol universal; creo de verdad que cualquier futbolista debería soñar con poder ser algún día como uno de los dos. Gigantes a la altura de todos los gigantes. Y con Veljko Paunovic como estratego. Por eso ya es eterno.

Pero hace una semana se dio un quiebro a este relato, ya no un cantar de gesta aún a tientas, sino una historia de redención. Es la que nos contó Luis Carrión primero y luego Jesús Martínez. Ya no fábula sino parábola del hijo pródigo; quizá también con la esperanza de cerrar un círculo, una vendetta secreta, resarcirse ante el Espanyol. Habrá que verlo.

La redención. Redemption Song, de Bob Marley es quizá (lo es para mí, sin duda) una de las canciones más bellas que existen, creo que tiene versos que hacen eco en el alma del oviedismo, pero lo más hermoso que tiene es que no se contenta, no se conforma: «¿no me ayudarás a cantar esta canción de libertad? porque todo lo que he tenido siempre son canciones de redención».

Y es así, ya volvimos, ya estamos aquí. Ser magnánimos, ser clementes es seguramente lo que más nos puede acercar a ser como los dioses. Pero el oviedismo ya no quiere más canciones de redención, quiere canciones de libertad. Carrión, no hables con palabras, habla sólo con victorias, con esa altura te mediremos.

Dicho todo esto; fue aquí, en La Voz de Asturias, donde se fundó el Real Oviedo hace 99 años y unos pocos meses. Y tras dar cuenta el periódico del contenido de su acta (no todos la tienen) se concluye: «A trabajar, pues, bien unidos, perfectamente compenetrados y dejando en el rincón del olvido cosas que por lo mismo que fueron ya no son ni deben volver. Oviedo por todo y ante todo: ese debe ser en adelante nuestro lema».

Pues eso. ¡Hala Oviedo! Sólo Oviedo. Siempre Oviedo.