Trevín, Antonio,
maestro en el tiempo,
político de fuste largo.
Amigo, amigo de amistad.
Te fuiste en tu hora,
después de un breve recorrido,
como es el de todo mortal .
Ahora, en este momento,
me siento a ti más unido,
después de conocerte en la playa de San Lorenzo,
en el verano del setenta y siete,
por esos hados del destino
del apellido de tu esposa, Naves
y, el mío Niño
en listas y oposiciones,
esperando el dardo de la verdad.
Luego llegó el colectivo de maestros de Llanes,
el congreso de de colectivos en Barcelona en 1985.
Más tarde director de educación,
me concediste el privilegio
de ser el primer maestro de Asturias
en presidir un tribunal de oposiciones.
Así, desgranando cada grano de arena
tú en la política activa,
yo amarrado a la tiza escolar,
se ha ido perfeccionando ese lazo
que teje la verdadera amistad.
Gracias por todo maestro,
siempre a mi lado estarás.
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