Evolución de los vehículos eléctricos
OPINIÓN
La evolución del vehículo eléctrico (EV) ha ido avanzando con el paso de los años gracias a la tecnología de baterías, aumentando su electrificación, eficiencia y reduciendo emisiones. Como alternativa a los turismos de combustión, a finales de los 90, surgieron los híbridos convencionales (HEV), que funcionan principalmente con motor de combustión, con un motor eléctrico para apoyo de aceleración y frenada, mejorando la eficiencia del combustible. Sus baterías son pequeñas, de 1-2 kWh, y se recargan mediante frenada regenerativa. Por su parte, los híbridos enchufables (PHEV) aparecieron a finales de los años 2000, aportando un motor eléctrico y otro de combustión, con baterías de 8-20 kWh, lo que permite una autonomía eléctrica de 20-60 kilómetros, además de ser enchufables.
A principios del 2010, surgieron tanto los modelos de autonomía extendida (EREV) —que combinan motor eléctrico con uno de combustión conectado a un generador eléctrico, que posibilita la recarga de batería mientras se conduce, y una autonomía eléctrica de 30-80 km— como los vehículos eléctricos modernos de batería (BEV), que funcionan exclusivamente con motorización eléctrica alimentada por baterías de 30-100 kWh, con una autonomía de 200-600 kilómetros.
Por su parte, los turismos de pila de combustible (FCEV) —que utilizan hidrógeno y oxígeno para generar electricidad— aún no han alcanzado un despliegue significativo debido al coste del hidrógeno y los retos de la infraestructura de recarga. Sus baterías suelen ser pequeñas y de apoyo, de 1-10 kWh, y ofrecen una autonomía de 400-600 km.
Con respecto a las emisiones, los BEV y los FCEV, alimentados con H2 de origen renovable, ofrecen las menores emisiones en uso. Durante el proceso de fabricación de un BEV se emite entre un 40 % y un 60 % más de CO que con un turismo convencional, aunque el dato puede verse reducido si la energía eléctrica es de origen renovable o nuclear. En todo caso, el BEV presenta menores emisiones totales en vida útil entre un 20-60%, según el mix energético usado para generar la electricidad.
En este sentido, la regulación europea fomenta la transición completa al BEV hacia el 2050, con un aumento gradual de las penalizaciones al fabricante, prohibiciones de comercialización y restricciones de circulación. En China, el principal mercado para el vehículo eléctrico, los EREV están ganando popularidad frente a los BEV, y los fabricantes a nivel mundial se están alineando con esta visión.
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