Hola, ¿y adiós?, a la nieve

Álvaro Boro

OPINIÓN

La estación de esquí de Pajares (Asturias) cubierta por la nieve.
La estación de esquí de Pajares (Asturias) cubierta por la nieve. J.L.Cereijido

La semana pasada llegó la nieve a la Cordillera Cantábrica, no en cantidad ni calidad pero sí la suficiente, y abrieron las estaciones de esquí. Sé que ahora se llaman «estación invernal y de montaña», pero me niego a esa cursilería, seguiré hablando y escribiendo «estaciones de esquí»; no por sectarismo y desprecio de otros deportes de invierno, ni mucho menos, sino por tradición y porque así lo he hecho desde que muy pequeño me acerqué a esta pasión mía que es deslizarse sobre la nieve.

Abrir, abrieron, pero con retraso y pocos espesores. Era lo que había, y la gente se lanzó en masa a las montañas. Las ganas apremian, y el mono de esquiar o hacer snow de algunos estaba en cotas elevadísimas de dependencia. Poco se habla de la adicción y el disfrute que genera esta droga blanca nada dañina y recomendable a todos, sin importar edad ni condición. Volver a sentir como crepita la nieve bajo las tablas es una de las sensaciones más placenteras que he experimentado en la vida, deslizarse montaña abajo a velocidad es una de las formas más sublimes de libertad y nos da la medida de nuestra insignificancia frente a la brutal naturaleza que nos envuelve y recoge.

Parece ser que estas aperturas tardías de las estaciones van a ser la tónica habitual, o eso dicen los «expertos», en la Cordillera: temporadas cortas, nevadas copiosas a partir de enero, y muy intensas. Concentrándose en poco más de dos meses el periodo de esquí. Dios se apiade de los profesores y demás profesionales de la nieve. Aunque, quién sabe, está claro que el clima está cambiando y se ve alterado respecto a treinta o cuarenta años atrás, pero hace dos años en noviembre ya estábamos montañas abajo.

La alegría dura poco en casa del pobre, y de las cuatro estaciones principales que disfrutamos los asturianos (San Isidro, Valgrande-Pajares, Fuentes de Invierno y Leitariegos): Fuentes cerró y las otras subsisten con apenas unos metros en las pistas de iniciación. Con lo que tardaron en llegar las deseadas nevadas y ahora se van a una velocidad pasmosa, delante de nuestra cara, consumidas por el agua, la niebla y unas altas temperaturas que torpedean la línea de flotación de los amantes del blanco elemento. Y parece que esta tónica se va a hacer extensible en el calendario, apenas se prevén precipitaciones en forma de copos en los próximos días. Los hay que en tono jocoso hablan de un hecho insólito: «La apertura y el cierre de la temporada en un mismo día». Queremos volver a ver nuestras montañas blancas.

Sin olvidar que los deportes de invierno no son sólo diversión, también un negocio:n cientos de familias viven de ello y están pasando uno de los peores inviernos, cuando esta se planteaba, a priori, como una de las mejores temporadas de la historia. Esperemos que vuelva pronto la nieve, y que este «hola» no se convierta en un «adiós», que se quede en un ‘hasta pronto’.