Pélets: que pague Toconao

Luisa Cid ABOGADA INTERNACIONAL EN DEL CANTO CHAMBERS

OPINIÓN

ANGEL MANSO

La costa se ha llenado de basura mientras aún nos dolemos de la última resolución británica que niega a España el derecho a cobrar por el Prestige. Además de las elecciones, el que se resarzan los daños y no se repita el fiasco también tiene su interés pero, de nuevo, hemos salido en ayuda del contrario. El barco Toconao tiene bandera de Liberia, la armadora y otras empresas implicadas son de Bermudas, Chipre, Dinamarca o Polonia. La lista de actores no está cerrada y esta es la maraña habitual. El Juzgado de Noia y la Fiscalía investigan si el vertido puede ser delito y sus indagaciones servirán para pedir daños en el juicio penal si llega. También puede que las aseguradoras soliciten arbitraje en otro país; un proceso más ágil y en el que el sistema anglosajón tiene más peso que el nuestro.

Es pronto para saber cuál será el camino pero los primeros movimientos estratégicos están en marcha y tengo ese sentimiento de cuando, en juicio, se ofrece al cliente el derecho a la palabra y, contra todo consejo, lo usa y se perjudica sin remedio.

El 20 de diciembre la armadora reconoció la pérdida de carga y se puso a disposición de España para el pago de la limpieza. Puedo afirmar que cada declaración y acción de la armadora responden a un solo objetivo: el control de daños y limitar su responsabilidad.

Mientras, nuestros políticos llevan semanas acusándose de lo que no se hace, retrasando decisiones, fallando en coordinación, realizando afirmaciones contradictorias sobre si son tóxicos o afectan al medio ambiente, o si los medios para localizar los sacos que no han reventado son necesarios o no.

Los equipos jurídicos de aquellos a los que pediremos cuentas toman nota de cada palabra. Cada vez que un cargo español acusa de negligencia a otro para aportar algo a su campaña electoral, consigue que un letrado internacional sonría. Luego, pulsará el botón de archivo del artículo o vídeo que, en su momento, aportará para afirmar que el daño pudo limitarse y lo que falló fue España. Y como prueba impagable presentará las palabras de nuestros representantes que, incapaces de presentar un frente unido, ayudan a Toconao mientras nos piden el voto.