Allá por el 2015, el Tribunal Supremo declaró abusivas las cláusulas que obligaban a sus clientes a pagar los gastos de formalización de los préstamos hipotecarios. El aluvión de demandas fue tal que dos años más tarde tuvo que acordarse la urgente creación de juzgados especializados para eludir el colapso judicial.
Posteriormente, el TS se ha ido pronunciando sobre las concretas partidas que las entidades bancarias deben devolver a sus clientes. Llegados a este punto, en enero del 2021 el alto tribunal fijó postura definitiva en el reparto de gastos hipotecarios: el banco debe pagar los gastos de inscripción de la hipoteca en el Registro de la Propiedad, los de tasación de la vivienda y los de gestoría; y, además, la mitad de los gastos de notaría.
El importe medio recuperado por los clientes es de 1.000 euros, más los intereses desde el pago de cada una de las facturas, y pueden reclamarlos todos aquellos que hayan firmado su préstamo hipotecario antes del 2019.
En los últimos meses planea la duda: ¿hasta qué fecha se pueden reclamar los gastos de hipoteca? La respuesta definitiva dependerá de la postura que adopte el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El TJUE tendrá que decidir si el plazo acaba el 23 de enero del 2024, si finaliza en julio del 2025 o, incluso, si se contará desde que se declara la nulidad de la cláusula de gastos en cada hipoteca.
A la espera del TJUE —una vez más, convertido en última instancia que ha repartido, por igual, alegrías y tristezas a damnificados de toda condición: víctimas de abusos bancarios, pensionistas, accionistas del extinto Banco Popular, etcétera—, aquellos clientes que pagaron de su bolsillo unos gastos que correspondían al banco no deben dejar pasar la ocasión de reclamar lo que es suyo. Conviene recordar que el sector bancario, lejos de dar un paso adelante, entonar el mea culpa y proceder a una devolución voluntaria, continúa obligando a los clientes a ir al juzgado.
En definitiva, de la misma forma que la banca no renuncia al puntual cobro de todo tipo de gastos y comisiones de dudosa justificación y revisa al alza los tipos de interés de los préstamos, en tiempo real, al compás del famoso euríbor; los clientes afectados por este abuso tienen la posibilidad de resarcirse. Pero ya no cabe despistarse, la fecha del 23 de enero del 2024 puede ser el último tren, y lo recomendable es que el cliente, sin más dilación, inicie la reclamación y evite la pérdida de sus derechos y que, una vez más, «gane la banca».
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