El botón nuclear de Feijoo

OPINIÓN

J.J. Guillén | EFE

22 jul 2022 . Actualizado a las 19:12 h.

Lo bueno de ser político es que si te equivocas, léase Alberto Núñez Feijoo votando lo que no quería votar, vas a tener una segunda oportunidad, y una tercera. Y si la cosa se llega a poner cruda, siempre le puedes echar la culpa, por ejemplo, a Javier Maroto, quien, como se ve en la imagen del Miércoles de Dedazo, estaba en el lugar del crimen. Con un poco de suerte, hasta puede que el botón tenga también las huellas de Maroto, y él, que es un mandado, sin duda estaría dispuesto a inmolarse para salvar el honor de su jefe. Esas cosas luego se premian. El, digamos, virginal error de dedos de Feijoo —viendo su cara, podemos imaginarnos la cara del botón— quedó en anécdota porque los números son los que son: votase lo que votase, la reforma de la ley del Poder Judicial iba a salir adelante igual, pero permite elucubrar con qué hubiese sido de la civilización si estuviésemos hablando de otro botón. Definitivamente, es un alivio que España no sea una potencia nuclear.