Una puerta para gigantes y cabezudos

OPINIÓN

David Zorrakino | Europa Press

16 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Iban a una mesa y se plantaron delante de una puerta. De tamaño descomunal, diríase que estuviera preparada para recibir a los participantes en un desfile de gigantes y cabezudos. La puerta pertenece al Palau de la Generalitat, o sea, a todos los catalanes, aunque obviamente a unos muchísimos más que a otros, eso lo decide el Govern y santas pascuas. Pedro Sánchez y Pere Aragonès, primus inter pares por la gracia del primero, se plantan ante la puerta con cierta prevención, como si de ella fuera a salir un toro de lidia encabritado. Será por darle tensión cinematográfica al encuentro. Pasarán como dos horas a puerta cerrada y luego saldrán a contar a porta gayola que sus posiciones están «muy alejadas». Tan alejadas, sí, que da la sensación de que no saben cómo vivir el uno sin el otro. Luego, hablarán de una negociación «sin plazos». Lo normal cuando quienes negocian lo que parecen ansiar es, simple y llanamente, seguir mandando, también sin plazos.