Indulto, sedición y esas cosas del montón

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

OLIVIER HOSLET | Efe

03 dic 2020 . Actualizado a las 09:08 h.

Hay que ver la cantidad de maniobras, ocurrencias y otras lindezas que estamos viendo para sacar de la cárcel a los presos catalanes del procés. No falta de nada. Hace algún tiempo, la semilibertad que se concedió a algunos en virtud de la visión nacionalista de las condiciones cumplidas, pero que ahora no está en vigor. Después, el discurso del ministro de Justicia en sede parlamentaria para anunciar que se iniciaba la tramitación del indulto. Ahora mismo, la iniciativa de reformar y dulcificar el delito de sedición para que se vayan tranquilamente a sus casas. Nunca en la historia un Gobierno y sus servicios jurídicos estuvieron tan dedicados a ver cómo ponían en libertad a unos presos. Y una parte de la coalición -el catalán señor Aséns, de la disciplina de Podemos- se empeña, además, en pasarse por el forro las previsiones legales porque, a su juicio, no sería democrático llegar a las elecciones con esos presos en la cárcel. Es decir, que no sería democrático que se cumpla una sentencia de la Justicia por razones políticas. Este país empieza a desvariar. Matizo: parte de la clase política de este país empieza a desvariar.

Pero no solo por esto. También por lo que ayer se lanzó como filtración o globo-sonda: Podemos propone o reclama al Partido Socialista que la sedición solo sea delito si se utilizan las armas. Todo está llegando a tal desvarío que parece urgente una mínima llamada al sentido común. Y sentido común en esta materia es: primero, que si existe la figura del indulto, se utilice, pero con los trámites que la ley impone. Uno de ellos, el informe del tribunal sentenciador, que es el Supremo. Otro, nada menor, que los reclusos confiesen arrepentimiento. El informe favorable del Supremo no será fácil, porque ahora mismo no parece dispuesto siquiera a otorgarles el tercer grado, y el arrepentimiento es incompatible con su reiterado anuncio de «lo volveremos a hacer». Es un lío que los cuerpos jurídicos del Estado tienen que resolver, si tan precisa es la puesta en libertad.

Respecto al delito de sedición por el que están condenados y el señor Puigdemont en Waterloo, refórmese la ley, que Pedro Sánchez tiene mayoría sobrada para hacerlo, tanta como para aprobar los Presupuestos. Pero, por favor, que no insulten a la inteligencia. Existe sedición sin usar las armas, naturalmente. Existe cuando se propicia el tumulto para desobedecer las leyes, cuando se utiliza un Parlamento para declarar la independencia de un territorio, o cuando se organiza un procedimiento para romper la unidad nacional, para incumplir las leyes del Estado, para desobedecer al Constitucional o para cambiar el sistema político. Si eso no es delito, ¿qué es? ¿Un juego político ordinario? ¿Una gamberrada inocente? A ver si va a resultar que es más grave y tiene más castigo aparcar en doble fila que cargarse la Constitución.