Técnicamente, esta imagen —Milán, ayer, podría ser Vigo, A Coruña o Ribadeo— es un bodegón, una naturaleza muerta y, sin embargo, una lección de vida. Por desoladora que sea, esta escena, calle desierta, oso de peluche abandonado, huérfano, está salvando vidas. #yomequedoencasa. Sí, el enemigo invisible aprovecha los pliegues de la irresponsabilidad para expandirse. Persigue a los temerarios que se toman a broma el estado de alarma porque a ellos no, a ellos no... Desnuda tanto la fragilidad del ser como la frivolidad del poder (de algún poder), saca a relucir la altura moral de la inmensa mayoría, pero también la bajeza de los Trump, Johnson, Casado, Torra y cía, el virus de su estulticia. Menudo momento para enseñar los dientes. A pesar de los insensatos, van a ganar los buenos. Esto pasará. Y retumbará en las calles y en los parques el alboroto de niños y mayores. La alegría. La vida. Otra vez.
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