El Movimiento Cinco Estrellas era esto

Miguel-Anxo Murado
Miguel-Anxo Murado EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

OPINIÓN

Di Maio estrecha la mano de Giuseppe Conte
Di Maio estrecha la mano de Giuseppe Conte FILIPPO MONTEFORTE

10 ago 2019 . Actualizado a las 15:50 h.

La política italiana siempre es instructiva o sorprendente, o las dos cosas. Hace algo más de un año, cuando se formó la extraña coalición entre la Liga (populistas de derecha) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S, populistas de izquierda), se pensaba que el arreglo no duraría mucho, dadas sus diferencias ideológicas. Y, sin embargo, para sorpresa de muchos -aunque no de todos-, se entendieron bastante bien. Al fin y al cabo, el populismo tiene su propia contigüidad ideológica. Así que, ante la dificultad para entender esto fuera de Italia, los medios han venido hablando, equívocamente, del Gobierno italiano como si fuese un Ejecutivo de la Liga y su primer ministro fuese Matteo Salvini, cuando la formación liguista es el socio minoritario en un Ejecutivo de coalición dirigido por el independiente e incompetente Giuseppe Conte. Pero se comprende la confusión: Salvini ha sido un ministro con ideas de primer ministro, un demagogo muy trabajador que ha aprovechado hábilmente las dos principales carencias del M5S: su falta de experiencia y su falta de criterio. Salvini ha dejado al M5S liarse con sus confusas políticas sociales, mientras él se reservaba los titulares con el asunto de la inmigración, que ha acabado borrando cualquier otro asunto. El resultado es que su Liga, que entró en el Gobierno con un 17 % de apoyos, está ahora en los sondeos en el 36 %, mientras que el M5S se ha despeñado del 33 al 17 %. Una vez más, se demuestra que no hay nuevas formas de hacer política, pero que sí es posible hacer la política de siempre mucho peor.

A Salvini ya solo le faltaba encontrar la oportunidad para hacer caer al Gobierno y recoger el fruto prometido por las encuestas. Y hasta eso se lo ha proporcionado torpemente el M5S, al intentar tumbar el miércoles en el Senado el proyecto de tren de alta velocidad Turín-Lyon, una histórica reivindicación de la Liga y de sus bastiones del norte. Obsérvese el detalle: los populistas de izquierda, que han aceptado dócilmente la política migratoria de Salvini, se han hecho fuertes, en cambio, en una reivindicación antiferrocarril que no se puede decir que tenga gran trascendencia política o moral. Pero el movimiento «No TAV» (tren de alta velocidad), con su ecologismo contradictorio, algún argumento sensato y considerables dosis de tecnofobia, antieuropeísmo y egoísmo local, era la típica causa indignada que tenía que resultar irresistible para el M5S. La formación, que comenzó, literalmente, como un chiste -fue la creación de un cómico profesional y un empresario de Internet- ha terminado convirtiéndose en uno.

Por su parte, Salvini se la juega. Una cosa son las encuestas y otra las elecciones. Pero si el 13 de octubre -que se cree que será cuando se pongan las urnas- logra una mayoría con el resto de la derecha, se producirá otro hecho asombroso en Italia: pasará a estar gobernada por un partido que no hace mucho abogaba por la disolución del país y la creación de una república separada en el norte. Es la política italiana, siempre sorprendente.