En una memorable escena de la película Los hermanos Marx en el Oeste, a los tres protagonistas se les acaba la madera que alimenta la locomotora del ferrocarril al que se han subido para llegar a su destino. Parece el final de su loca carrera para alcanzar la oficina del registrador de la propiedad antes que los malos para sellar las escrituras de unos terrenos. Cuando Chico le advierte a Groucho de que todo está perdido, este responde: «Hay mucha madera en el tren». Y se pone a los mandos de la máquina gritando enloquecido «¡Es la guerra, traed madera, traed madera!», mientras Harpo y Chico van destrozando los vagones para alimentar la caldera con sus tablones. Al final consiguen llegar, pero del tren ya no queda nada.
Hace ya mucho que a Pablo Iglesias se le acabó el combustible del tren de Podemos al que se subió en el 2014 para tratar de llegar al lugar para el que se cree predestinado: la mesa del Consejo de Ministros. Tras el arranque fulgurante en las generales del 2015, la madera escasea. Y Pablo va alimentando la caldera arrojando a ella las piezas de su convoy para impedir que este se pare y le apeen de la sala de máquinas. Sergio Pascual, Íñigo Errejón, Luis Alegre, Tania González, Carolina Bescansa, Pablo Bustunduy, Ramón Espinar, los líderes de casi todas las confluencias. Todo material es válido para avivar la locomotora con tal de que Pablo siga pilotando el ferrocarril.
Tantas partes del tren ha quemado Iglesias que ahora, cuando se ve cerca de la Moncloa, el convoy está a punto de descarrilar. Pero antes que rendirse, Pablo ha encontrado otra pieza para echar al fogón, la de su ayudante en la sala de máquinas, Pablo Echenique, arrojado al fuego para impedir que el tren se pare antes de que él ocupe una cartera ministerial. Es dudoso que lo logre, porque apenas queda ya nada que quemar. Pero si lo consigue, será llegando a su destino en un ferrocarril con los vagones hechos jirones y rodeado solo de un puñado de fieles. Las críticas internas se multiplican y Podemos está a punto de implosionar. Es impensable que un partido en esas caóticas condiciones aporte la mínima estabilidad al Gobierno de España. Y si Sánchez fía su destino al apoyo de esa verdadera olla a presión, su legislatura puede ser más corta de lo que cree y acabará abruptamente cuando Unidas Podemos estalle definitivamente.
Nada ilustra mejor la inestabilidad del tren de Iglesias que el hecho de que, de las quince entrevistas que celebrará el rey en su ronda de consultas, cinco serán con diferentes versiones de esta coalición, cada uno con su propia película. Juantxo López de Uralde (Equo), Yolanda Díaz (En Marea), Alberto Garzón (IU) y Jaume Asens (En Comú Podem) y el propio Iglesias, además de Joan Baldoví (Compromís) que esta vez fue en solitario. A la escena que recuerdan aquí es más bien a la del camarote de los hermanos Marx.
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