Miedo a la inestabilidad

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

La formación de gobierno está atascada entre dos paredones. Por una parte, la elección de socios del señor Sánchez. Por otra, la culminación de los pactos municipales y autonómicos, como si de ellos dependieran las alianzas a nivel estatal. El señor Sánchez lo tiene claro: quiere a Podemos como compañero de legislatura, pero sin meterlo en el gabinete. Aún así, le faltarán ocho o diez escaños -depende del dictamen sobre cuál es la mayoría absoluta tras la suspensión de cuatro diputados independentistas-, y no todos los posibles están por la labor de echar una mano si Podemos forma parte del gobierno.

Si Ciudadanos y PSOE se siguen descartando mutuamente, los votos de Podemos son imprescindibles. Pero ahí se tropieza con la gran dificultad cada vez que hablan Pablo Iglesias o un ministro: la forma de colaboración. Iglesias habló ayer en Sitges y no solo volvió a pedir la coalición, sino que expuso el programa que le presentará al presidente: la conocida subida de impuestos y la rebaja de la jornada laboral a 34 horas semanales, detalles que habrán entusiasmado a los empresarios que le escuchaban. Y, al mismo tiempo, la ministra Celaá insistía en la doctrina oficial: si hay que superar el ámbito del PSOE, se superará, pero en las condiciones que predica José Luis Ábalos: con independientes, aunque sean de Podemos.

En esas seguimos en vísperas de que el rey comience las consultas. Anoto que el diálogo Iglesias-Sánchez se efectúa a través de los medios informativos o en escenarios muy lejanos al Congreso o a la Moncloa. Caben dos posibilidades: o se están tanteando a ver quién aguanta más, o están pulsando la opinión pública a ver por qué se decanta. A esto último respondería la última encuesta del CIS, que tuvo la ocurrencia de acudir al comodín del público para preguntarle si prefiere una coalición o un gobierno en solitario. Susto o muerte. Y, para añadir más confusión, en una parte del barómetro sale la coalición, y con Podemos, y en la nota de prensa del propio CIS sale el solitario.

¿No podrían ya los señores Sánchez e Iglesias hablar en serio y acordar lo que sea? Estoy por pensar que el presidente le tiene más miedo a esa entrevista que un campesino a un nublado en período de siega. Lo comprendo perfectamente, pero debe saber algo: cada día que se prolonga la incertidumbre se acentúa el miedo a la inestabilidad. Se acentúa hasta tal punto, que se vuelve a hablar de repetición de elecciones. ¡Con lo fácil que sería garantizar la mayoría absoluta con Ciudadanos! Pero, claro, Ciudadanos es de centro-derecha. Y Sánchez a lo que tiene miedo de verdad es a que le digan que se entregó al capitalismo feroz. Sobre todo, si quien se lo dice es Pablo Iglesias.