El Reino Hundido

Laureano López
Laureano López EL ENFOQUE

OPINIÓN

Charles Mcquillan

He aquí el rostro principal del Reino Unido del Brexit, hijo rebelde de un referendo, partido de alto riesgo disputado a los penaltis: a veces, pasa el peor. Lo saben, o deberían, hasta en la Moncloa. Este rostro de May desencajado, como esperando que eso que se ve en el horizonte, cada vez más alejado, sea Europa, y no su deseo de que sea Europa, hace honor a su apellido, May. May lanzando un mayday, un «ayudadme». A buenas horas. Esto pasa cuando los separatistas, británicos, búlgaros o catalanes, se creen cosa superior: se ven más ricos, más listos y más guapos. El resto, dicen, son un lastre. Y van, y se separan. Y solo un día después amanecen más pobres, más intolerantes, más solos, más incultos, menos humanos. Amanecen con su reino y su bandera, pero amanecen hundidos. Este rictus de Theresa May es el espejo del alma inglesa hoy.