Unos pocos pueden hacer daño a muchos. Las ovejas negras de Oxfam y de otras oenegés han hecho mucho daño a esos organismos. En ellos han surgido individuos con comportamientos sexuales depravados, puestos en práctica con el dinero de las subvenciones y de las aportaciones de las personas de buena fe que dedican algo de su peculio a apoyar las acciones humanitarias de estas asociaciones que, en principio, son sin ánimo de lucro, pero que, en ocasiones (pocas), se manifiestan con ánimo de lucro desmedido. Tras lo ocurrido, unas personas dudan si seguir aportando y otras tienen claro que se dan de baja. Con ello salen perjudicadas las oenegés, porque sin dinero no pueden llevar a cabo sus fines.
En Cataluña, ha ocurrido, y sigue ocurriendo, algo parecido. Unos pocos (los dirigentes separatistas), intentaron establecer la república catalana sin tener en cuenta los perjuicios que han causado: huida de empresas, descenso del turismo, menor ocupación hotelera, aumento del paro, etcétera. Todo ello ha tenido también una repercusión negativa en el resto de España. Son unos pocos, que, desde luego, no son oenegés, sino OG (organizaciones gubernamentales), que tienen un clarísimo afán de poder y cuya característica es el incumplimiento de las leyes.
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