Pinchar en hueso

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

OPINIÓN

Nos ha calado. Hasta los huesos. No tenemos piedad. Nos contentamos con cualquier hueso. Porque ha subido de peso. Mucho. Así que ahí vamos, a roerle el hueso. Al juicio rápido. Al comentario en voz alta en el autobús. Que mira tal, que como se ha puesto. Es una dejada. ¿Será cerveza o está embarazada? Al chiste fácil. Pues será de hueso ancho. Y de boca grande. A la crítica barata, al comentario ofensivo. A la humillación. La que corta hasta el hueso. La que nunca se olvida. Y en solo unos segundos, soltamos ese hueso. Volvemos a nuestra vida. A preocuparnos por nuestros huesos. Porque nos ha calado. Hasta los huesos. Y no tenemos piedad. Y desde cualquier web, desde una revista cualquiera, desde la pantalla de la televisión, a todas horas, nos lanzan el hueso. Y ahí vamos. Sin piedad. A roerlo. Porque es delgada. O ha perdido peso. Y escupimos el comentario denigrante. Que alguien le dé un cocido. Está anoréxica. Es que vaya grima de mujer. Quién la va a querer, si se le notan todos los huesos. Aquí estamos. Entre todos, hemos construido una sociedad que está en los huesos. Obsesionada con criticar los cuerpos. Nuestros cuerpos. Y a veces un poquito los de ellos. Masticando la reprobación. A cualquier hora. En cualquier momento. Porque mucho. Porque poco. Va llegando la hora. A otro perro con ese hueso. Y dejarnos de críticas. Que ya vale. Que habéis pinchado en hueso.