Después de que el Real Madrid le haya ganado al Atlético en las dos finales de la Champions League, todos podemos pensar, aferrándonos a diferentes dichos, que a cualquiera podría corresponderle ganar la orejona. Para unos sería el «no hay dos sin tres», y para otros «a la tercera va la vencida». En esta edición no tendremos que recurrir a ninguno de los dos, pues el enfrentamiento será en semifinales, a doble partido, lo que queríamos los aficionados al buen fútbol.
Parece que era lo que querían todos los atléticos y lo que deseaban evitar todos los merengues, porque los primeros creen que a doble partido tendrán más posibilidades y los segundos pensaban que a un partido no fallarían. De ese optimismo atlético, por jugar a doble partido, no piensa la mismo la web Fivethirtyeight, un modelo matemático que mide la fuerza de los equipos, y que otorga al Madrid un 64 % de probabilidades de pasar la eliminatoria por un 36 % que le concede al Atlético. En cualquier caso, y pese a la importancia de la estadística en el fútbol, cuando el colegiado dé permiso para poner el balón en juego, el contador se pondrá a cero y los números solo se escribirán al final de la eliminatoria, unos nos darán el ganador y otros quien ha hecho más cosas para ganar; como decía Menotti, para analizar un partido de fútbol hay que «dejar de lado el marcador final y observar qué equipo jugó mejor».
Simeone jugará con su único equipo contra Zidane, que deberá decidir cuál de los dos alinear, aunque parece que no habrá sorpresas, jugará con los «Jugadores», con mayúsculas, y dejará al «equipo» en el banquillo, con todos los problemas que eso le puede crear si las cosas no salen bien en el Bernabéu.
Simeone jugará con lo emocional, como hace siempre, ya que sabe que solo con las emociones puede ganar a un rival muy superior. Utilizará la afrenta de las dos finales perdidas, la historia de David contra Goliat, el hecho de hacer la última fiesta para despedir la gloriosa vida del Calderón; pondrá en el campo el trabajo, el compromiso del equipo y su liderazgo.
Zidane usará la autoestima de sus jugadores, su juego imprevisible y arrollador, el que nunca se rinde y al que no es capaz de dominar, pero que siempre le tiene preparado un obsequio de última hora.
No creo que el partido se resuelva en Chamartín, el valor doble de los goles fuera de casa estropea el espectáculo, para los de casa lo importante es no recibir un gol, para los de fuera es clave hacer uno, pero pocas veces lo buscan sin abandonar sus precauciones; entonces si el Atlético llega con vida al Calderón exigirá que se respeten sus méritos, pero cuidado con la falacia del apostador, el Madrid ya eliminó al Atlético en el 2015, y puede volver a hacerlo, aunque en aquella ocasión jugó el partido de vuelta en su estadio.
Toni Ardá es director del Grupo de Investigación AGR del Departamento de Educación Física de la Universidade da Coruña